Este
desequilibrio que ha traído la devaluación y los consecuentes pedidos de alza de
tarifas nos pone en un aprieto a todos. Además, ¿es que la población, aunque
esté bajo el nivel de pobreza, tiene que abonar impuestos altos y al mismo
tiempo alza de tarifas por la situación creada por el Estado, o se deben buscar
caminos de equilibrio y lógicos?
No es
dable pensar que se tenga que dar subsidios para paliar estos desajustes, y no
preservar a los usuarios de este
disloque.
Si se
decidiera a hacer algo sobre lo que se tiene requetesabido como es la mala
asignación de los recursos, el abuso, el clientelismo, todos los tipos de
aprovechamientos o solamente el mirar para otro lado y no profundizar los
problemas, quizás se podría encontrar el camino correcto.
ADELCO
sugiere, por un lado, la rigurosa baja de gastos de parte del Estado, y por otro
lado, la baja del IVA para los servicios públicos residenciales (agua,
electricidad, gas y teléfonos) llevándolo al 10,5%, como mucho, lo que
permitiría encontrar un equilibrio sin dañar a la población. Es lógico que todos
nos hagamos responsables de lo que está pasando, y algunos con ese criterio no
se ponen a razonar, o no quieren hacerlo, que una canilla abierta siempre pierde
agua, y que los recursos que tiene el país, pueden utilizarse mejor, ahorrar, y
dejar de despilfarrar.
Sabemos
lo que pueden contestar las autoridades, “no estamos en época que se puedan
bajar los impuestos” habría que agregar “no estamos en épocas que se puedan
aumentar los impuestos”, pero pareciera que esto último sí corresponde, aumentar
sí con los bolsillos ajenos por demás estrechos, en gran parte de la población.
Entonces,
será posible que alguna vez seamos serios, y que no juguemos con las palabras
que no acompañan los hechos. La realidad es que volviendo a las tarifas el IVA
del 21% que se cobra es altísimo, agregando alegremente impuestos nacionales,
provinciales, municipales, que no tienen nada que ver con los servicios y que
figuran en las facturas y aumentan los montos que debemos
pagar.
Gran
polémica se ocasionó con el famoso déficit cero, pero eso es lo que hay que
buscar, no pesando más sobre la población y llevándola a que todos
individualmente no tengamos déficit cada vez