Esto le
interesa: las tentaciones
que nos proporcionan los supermercados y las prácticas que se utilizan en los
mismos para crear deseos, incitar a la compra, y conseguir, por lo tanto, vender
lo más posible. Si bien puede ser que algunas de estas prácticas sean
cuestionables, la realidad es que la función de los supermercados es vender y
acuden a distintos sistemas que debemos conocer o descifrar, esto nos permitirá
saber mejor cómo actuar y no dejarnos tentar tan fácilmente. Como en todo juego,
por ejemplo el pocker, si uno no sabe las reglas perderá siempre ante el que sí
las sabe. Veamos un poco.
La estructura de los
supermercados
La
primera condición es: poseer una determinada organización que les permite
comprar en grandes cantidades, y por lo tanto, negociar los precios con sus
proveedores. Otras condiciones: la posibilidad de que cada consumidor elija él
mismo lo que desea o se tiente, el tamaño de sus instalaciones que generalmente
permite recorrerlo con facilidad, la luz, música y/o mensajes, disposición de
los productos en las góndolas, facilidad de pago en las cajas registradoras las
que han ido adquiriendo sistemas más rápidos. Toda esta facilidad lleva al
consumidor a dejarse muchas veces arrastrar hacia una compra imprevista, sobre
la cual debemos hacer dos observaciones:
- la
compra imprevista representa una buena parte de lo que se adquiere en los
autoservicios;
- sepa
que esas compras imprevistas están “previstas", buscadas y organizadas, para que
así suceda en los supermercados. La base de su negocio es, como dijimos, el
hecho que puedan comprar en gran cantidad, y que a pesar de que sus precios
pueden ser inferiores, ganan, porque millones de consumidores reaccionan como
usted.